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El desayuno, la energía para todo el día

 

Montse Bradford

 

Todo el mundo necesita desayunar! Nuestro cuerpo ha ayunado desde hace horas y necesita de nuevo nutrirse para poder rendir al máximo durante las largas horas de la mañana.

El secreto de un desayuno con éxito es una cena temprana. Es volver a replantearnos a nivel familiar todo el proceso de horarios y ver cuáles son nuestras prioridades más importantes. A nivel de niños es importantísimo, ya que les va a afectar, cambiar la rutina y su estado general de todo el día.

Si observamos que clase de alimentos se recomiendan a la hora de finalizar un ayuno (de varios días), veremos que con lógica y sentido común, se empezarán a tomar líquidos, seguidos de consistencias cremosas y suaves... Hasta que, poco a poco, vamos adaptando a nuestro sistema digestivo a aceptar alimentos más densos y con digestiones más elaboradas.

No rompemos un ayuno, con una buena ración de canelones, patatas bravas, solomillo o churros con chocolate… hay que ir paulatinamente…

Cada uno de nosotros somos “únicos”, cada día es diferente al anterior, nuestras actividades cambian como también lo hace el clima, las emociones, los pensamientos… por lo que nuestras necesidades energéticas y lo que deseamos comer también serán diferentes. Puede que una mañana sintamos mucha hambre, como otra no tanto. Pero si normalmente hacemos una cena temprana, siempre podremos desayunar.

Si podemos percibir estos cambios en nosotros, también podemos entender que nuestros hijos deseen diferentes alimentos, dependiendo de cómo se sientan. Aunque claro, a estas horas tempranas de la mañana, hay los minutos contados y por esta razón, nadie observa sus necesidades, pretendemos tener una fórmula mágica, que nos sirva para cada día, para cada estación del año  y para todas las necesidades de todos los miembros de la familia! 

Aunque parece imposible, puede que exista! Si deseamos que el desayuno nos dure horas, nos llene, nos alimente, nos aporte energía, concentración y vitalidad, sugiero que se pruebe hacer una crema de cereales. Pero por descontado, con cereales integrales completos. Esta crema estándar, puede complementarse de muchas formas diferentes , de acuerdo a las necesidades de cada miembro de la familia.


Podemos utilizar cereal cocido del día, añadirle más agua y dejarlo cocer una media hora más con un poco de canela,  vainilla, o ralladura de limón. El momento óptimo es por la noche, mientras cenamos por ejemplo, la crema se puede estar cociendo. Apagamos el fuego y lo dejamos tal cual, tapado y reposando hasta el día siguiente. El cereal se irá todavía haciendo mas cremoso.

Por la mañana, tan sólo tenemos que calentarlo y equilibrar su consistencia con un poco de agua o leche de cereales. Esta crema podría ser la base para un desayuno que nos nutrirá.

Cada niño es diferente, pero todos necesitan vitalidad y energía para enfrentarse a un día en el colegio. Si nuestros hijos están acostumbrados tan sólo a un zumo y una tostada, no podemos de la noche a la mañana esperar que coman una crema de cereales. Tenemos que optar por medidas transitorias hasta llegar a la crema. Podemos ofrecerles:      

 

- Mantequillas de frutos secos (almendras, avellanas, cacahuetes…) diluidas con agua caliente hasta obtener una consistencia cremosa, para poder esparcir sobre el pan. 

- Leche de cereales (arroz, quinoa, avena) o de almendras o avellanas sin azúcar.

- Puede que el niño desee algo con tendencia salada: pan con pates de leguminosas, o pan con tomate y proteína vegetal a la plancha (tofu, tempeh o seitan), o pescado, una tortilla de vez en cuando…  

- Los cereales hinchados, y galletas de arroz, aunque sean de buena calidad y sin azúcar, no darán el alimento y la energía que dure toda la mañana. Podemos utilizarlos como tentempiés o durante los fines de semana.

- Tampoco las frutas nos darán mucho alimento. Nos refrescaran, pero no alimentarán. Puede que un niño, con un temperamento muy fogoso, hiperactivo y con emociones fuertes, desee fruta, pero son más un complemento que el plato principal. O puede que un niño tímido, débil, con carencia de peso y vitalidad, necesite empezar el día con proteína y alimentos  con tendencia  salada.

- Bebidas: Depende de cómo se encuentren, puede que deseen zumos: zanahoria por ejemplo sería ideal, o de zanahoria y manzana. O leches de cereales, o alguna infusión caliente en los meses de invierno.

- Si ya están habituados a esta clase de alimentación natural, una hoja de alga Nori tostada, les reforzará y nutrirá.

Lo importante, es que demos a nuestros hijos alimentos que les nutran, no que les quiten el hambre momentáneamente.

Supongo, que el snack a media mañana se ha ido haciendo más popular a medida que los niños no desayunan en sus casas adecuadamente. Si tomamos un buen plato de crema de cereales, veremos como poco a poco, duramos horas, sin acordarnos de comer.

Pero, los niños a parte de estudiar, hacen deporte, sus cuerpecitos se están desarrollando a cada instante del día y es importante que tengan a media mañana, si lo desean un tentempié que les alimente.

Lo ideal sería que en casa comieran el plato con la crema de cereales y se llevaran al colegio un bocadillo que alimente y/o unos frutos secos y/o una pieza de fruta. 

Mucha gente opta por el famoso “muesli”, y tomado en crudo, con leche fría de la nevera, o yogurt, etc. Éstos copos son difíciles de digerir especialmente crudos y con un estomago vacío. A nivel de energía vital, todo lo que sean cereales procesados (copos, muesli, harinas, sémolas, pastas, pan…) ya no tendrán la vida que contiene un grano de cereal completo.

Además que todas las harinas y cereales procesados, al cocinarlos, nos darán una consistencia pegajosa, produciendo a largo plazo, mucosidades y acumulaciones energéticas, una reacción muy diferente de la que producen las cremas que han sido elaboradas con cereales integrales en grano. 

Montse Bradford

 

Montse Bradford. Experta en nutrición Natural y Energética.

Escritora y terapeuta de psicología Transpersonal y Vibracional. Imparte seminarios por toda Europa.

Galardonada con el PREMIO VERDE 2008, por su trayectoria profesional a favor de la alimentación responsable y desarrollo sostenible.

www.montsebradford.es

 

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