El otro día, en la cafetería de los cines de un conocido centro comercial de Valencia fui testigo de una escena que hoy en día se repite con cierta asiduidad: un grupo de niños y niñas de unos 12 ó 13 años hablaban y enviaban mensajes con sus teléfonos móviles, todos a la vez. Me llamó la atención que durante un buen rato nadie conversó con el amigo o la amiga que tenía enfrente.
Los teléfonos se inventaron para que las personas pudieran comunicarse entre sí. ¿Puede que en algunas ocasiones sirvan para distanciarnos?
Lo cierto es que a los padres nos gusta (casi diría que lo necesitamos) tenerles localizados. También nos cuesta aceptar que nuestros hijos puedan ser considerados por los demás unos bichos raros. Al fin y al cabo “todos” tienen móviles, nos decimos.
Para ellos el teléfono es una herramienta muy valorada. Pueden hablar desde cualquier lugar, enviar mensajes, sacar fotos, grabar vídeos, navegar por internet, escuchar música, jugar, chatear, crear y consultar blogs…
¿Quién puede resistirse ante tantas posibilidades?
Como no parece lo más responsable prohibir su uso, ni tampoco posponer con fecha indefinida el acceso de los niños a la sociedad de la información, convendría que los padres dejáramos muy claro cuál es el uso adecuado del teléfono móvil, para que no haya sorpresas indeseables, ni en la factura (de la que deberían responsabilizarse) ni de otra índole.
Los expertos suelen dar una serie de consejos sobre el uso del móvil:
- No conviene que pierdan de vista su móvil, ya que guarda valiosa información sobre su vida personal.
- No deben facilitar ni su número ni sus datos personales a nadie que no conozcan bien.
- No deben grabar ni fotografiar a nadie sin su permiso ni dejar que lo hagan con ellos las personas que no conocen.
- Deben tener claro que amenazar, acosar, injuriar o calumniar son delitos, con el móvil o sin él.
- No deben contestar a mensajes no solicitados ni reenviarlos.
- Deben tener restringido el acceso a contenidos no deseables.
- Conviene recordarles que el uso del móvil podría llegar a ser adictivo en casos extremos.
- No comprarles un móvil antes de que lo necesiten.
- Hacer que asuman la responsabilidad del coste de las llamadas.
- Buscar un terminal con las posibilidades adecuadas para su edad.
- Hacer que sean conscientes del tiempo que hablan o envían mensajes.
- Decirles que no pueden usar el móvil en cualquier lugar.
En cualquier caso, las reglas para utilizar el móvil se deberán marcar según las edades de los niños. Y por supuesto, como siempre, los
padres podemos ofrecerles alternativas de ocio de toda índole, sobre todo en verano, y ser participes de las mismas.

Nacho Alejos.
Periodista y director de www.rodalabola.com.
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