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Rabietas, berrinches y otras pataletas...

 

Reyes López García

 

Cuantas veces los niños nos desafían, retan o intentan “sacarnos  de nuestras casillas”, haciendo lo que más nos molesta;  gritan, lloran, se tiran al suelo, incluso nos dejan en evidencia en cualquier sitio. Porque…. ¡claro! ¡ mal está que lo hagan en casa!… en fin... ¡¡¡allí nadie nos ve!!!. Pero… ¿Y en la calle…? ¿Y en el Centro Comercial un domingo de rebajas….? ¿Y en la comunión de su prima cuando más silencio había en el Restaurante?...  ¡¡¡ESO SI QUE NO!!!

Os contaré un caso de tantos y tantos para reproducir con palabras una escena típica que puede darse en miles de hogares y  situaciones:
           
Pablo es un niño de 4 años. Ha salido a comer fuera de casa con sus padres y su hermana mayor. Una vez dentro del Restaurante, el camarero se acerca a la mesa para tomarles nota, por lo que los padres de Pablo se animan a pedir diferentes platos, entre ellos aquel que están convencidos que su hijo menor podrá comer sin problemas. Pero hoy no… Hoy parece ser un día diferente en la vida de Pablo… se niega a probar el sabroso guisado. Algo que siempre le ha gustado hoy causa un grave y horroroso contratiempo. Cierra la boca, agacha la cabeza, cruza los brazos y comienza a llorar. Quiere macarrones. Sus padres le riñen e insisten para que coma porque "no va a haber otra cosa" y le piden con cierto “temor y vergüenza” que se comporte. Pablo comienza a gritar, se levanta y se tira al suelo para llamar la atención de aquellos que le rodeaban.  Finalmente los padres de Pablo deciden pedir macarrones. Pablo sonríe y cambia radicalmente su actitud. Otra BATALLA ganada para él.

Definir exactamente lo que es una rabieta es algo complicado. En términos generales se explican, como comportamientos naturales durante el desarrollo de la primera infancia, caracterizados por llantos, lloros, gritos, tirarse al suelo u otras muestras de ira o frustración que aparecen cuando no se satisface alguna de las demandas del niño/a o simplemente es por querer "salirse con la suya". Por ello buscan obtener aquello que no han conseguido de otro modo y, que mejor forma que hacer rabiar un rato a los padres.

Generalmente comienzan entre los 12 y 18 meses, empeoran entre los 2 y 3 años (el 50-80 % de los niños de 2-3 años tienen rabietas al menos una vez a la semana y el 20 % al menos diariamente) y luego disminuyen rápidamente hasta la edad de 4 años.

Se pueden clasificar en cuatro grandes grupos dependiendo de factores:

1.- Del desarrollo. Son las  rabietas más habituales. Aparecen cuando las emociones negativas de ira o frustración son utilizadas para reafirmar su personalidad y  autonomía. Esta búsqueda de independencia choca con los límites que le imponemos  como padres y de ahí la pataleta como protesta.

2.- Temperamentales: Según el carácter y rasgos de personalidad de cada niño, sus emociones serán expresadas de una u otra manera y por ello usarán o no el estilo “rabieta o pataleta”.

3.-  Ambientales: Aparecen según los factores externos que rodean al niño. Estos serán o no mantenedores de la conducta incorrecta en el tiempo.

4.- Orgánicas. Diversos trastornos pueden estar relacionados con una frecuencia e intensidad más o menos elevada de rabietas en los niños.

Por tanto, las rabietas son más fáciles de reconocer que de definir. Se suelen  producir siempre en presencia de la madre o el padre o de la persona que lo cuida habitualmente. No suelen aparecer tanto ante las presencia de profesores o personas desconocidas o de autoridad para el niño.

Existen diferentes motivos que pueden despertar que cada niño elija este omportamiento. Los más importantes o conocidos son:

  • La frustración del niño por no poder hacer algo “inmediatamente”. 
  • Su deseo de controlar el ambiente, su deseo de “omnipotencia”. 
  • El deseo de llamar la atención, de ser el centro.  Algunos niños descubren que “portándose mal” reciben mucha atención y cuando “son buenos” nadie les hace caso, se cansan de esta situación y eligen una actitud más rebelde y llamativa.


Y  ante estas situaciones… ¿Qué debemos y que no hacer los padres?

Desde luego cada niño es único, al igual que cada familia, situación o contexto y por tanto aplicar “recetas mágicas” es complicado sino se cuenta desde el punto de vista psicológico con información objetiva, no sólo del comportamiento del niño sino de la ACTITUD Y RESPUESTA de los padres. En general os recomendaría algunos puntos a tener en cuenta:

- Lo principal es tener claro nuestro plan de trabajo: qué voy a hacer, cómo y por qué.

- La rabieta NUNCA debe tener ÉXITO.

- Ignoraremos el comportamiento del niño de forma sistemática, SIEMPRE, tanto a nivel verbal como no verbal, con palabras y gestos. En el caso de que exista peligro para él y pueda darse un comportamiento disruptivo que cause peligro, si mantendremos contacto o proximidad  ( por ejemplo, siempre lo sujetaremos con firmeza y actitud serena si estamos en la calle próximo a un cruce).

- Deberemos ser coherentes y no educar según nuestro estado de ánimo, cansancio etc.

- No contra-argumentaremos la rabieta, esperaremos a que pase y hablaremos con el niño del tema solo en caso de que haya sido el resultado de saltarse una norma.
 
- Cuando empecemos a no atender las rabietas, la conducta incorrecta en lugar de disminuir va a aumentar. No hay que asustarse, es normal. Poco a poco irán disminuyendo. Lo harán más rápidamente si atendemos las demandas correctas.

- No utilizaremos el cachete, ni gritos, ni ceder al capricho o delegar en la pareja, abuelos u otras personas cercanas. La corrección y en su caso el castigo lo hará la persona afectada de forma contingente a la rabieta.

- Tenemos que tener muy claro cuando comenzaremos a corregirlas y si estamos o no preparados. Si consideramos que no vamos a ser capaces de mantenernos en el tratamiento de la rabieta (por estado de ánimo, nuestro carácter, estamos solos sin contar con ayuda en casa, cansancio etc.), es mejor no hacer nada o esperar a otro momento.

- Deberemos marcarle  normas claras y límites, no sirve de nada decir “debes portarte bien”, es una orden ambigua, deberemos especificar “Recoge tus juguetes de la habitación”.

- Les ayudaremos a expresar sus sentimientos para que sean capaces de expresar de otros modos su enfado, tristeza etc. y siempre ante época de correcciones reforzaremos a la alta su buena conducta.

Reyes López García

 

 

Reyes López García. Psicóloga infanto-juvenil.

reyes.lopez@terra.es     T. 657 02 05 14

Avda. Peris y Valero 170, Valencia.

 

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