Mientras escribo este artículo, se están celebrando dos competiciones deportivas importantes, en los dos deportes con más seguidores a nivel mundial. Por un lado, la selección española de fútbol disputa partidos de la fase de clasificación para el Mundial de Suráfrica 2010, y por otro, la selección española de baloncesto juega la fase final del Campeonato de Europa de Selecciones de Polonia 2009. En ambas disciplinas, somos hoy en día referencia mundial, ya que en un caso somos Campeones de Europa, y en otro Campeones del Mundo y Subcampeones Olímpicos.
Cuándo veo jugar a ambas selecciones, me doy cuenta de que hay un punto en común inconfundible en ambos combinados, a pesar de la gran diferencia que hay entre los dos deportes. En ambos casos, se ve a los jugadores disfrutar como niños practicando su deporte, aunque ya lo hacen al más alto nivel. Se nota, porque lo transmiten, que entre los jugadores del equipo (en ambas selecciones se da el mismo caso) hay una química especial, una compenetración increíble, que emana de ese “buen rollo” que tienen entre ellos. Viéndolos, parecen un grupo de amigos que se divierte pasando tiempo juntos.
Analizando un poco su trayectoria, nos damos cuenta que en los dos equipos, un gran número de jugadores llevan jugando juntos en las categorías inferiores de la selección más de diez años, parece que se conozcan de toda la vida, son casi familia. Y claro, esa química que seguro tienen fuera del campo, la reflejan en el terreno de juego, disfrutan practicando un deporte juntos, como seguro disfrutarán jugando a las cartas, o saliendo a cenar.
Con este ejemplo, pretendo haceros ver la importancia que tiene el deporte como forma de integrar a vuestros hijos en un grupo, del que seguramente saldrán reforzados con vínculos de amistad, “harán amigos”, que además por los valores innatos del deporte: COMPAÑERISMO, LEALTAD, SACRIFICIO CON EL COMPAÑERO, COMPROMISO, les convertirán en personas importantes en su vida, en definitiva, grandes amigos.
Yo mismo, cuándo echo la vista atrás, me doy cuenta que en las alforjas con las que he viajado por mis años de deportista, he acumulado experiencias inolvidables, la gran mayoría de ellas, acompañado de mis compañeros de equipo, muchos de los cuales hoy son grandes amigos, amigos que tal y como hacían dentro del campo, nunca me han fallado.
De ahí, que cuándo en estas fechas os planteéis, actividades extraescolares para vuestros hijos, y valoréis las ventajas de apuntarlos a algún deporte, tengáis claro que por encima de intentar “fabricar deportistas”, tenemos que mirar por el futuro de nuestros hijos en los distintos ámbitos de la vida, por lo que fomentar que pertenezcan a un grupo, dónde se diviertan junto con sus amigos, creo que resulta cuanto menos interesante. Les ayudaremos a ser más felices.

Antonio Zahonero
Entrenador de Baloncesto
Técnico Deportivo en Baloncesto Nivel 2


