Está usando una versión muy desactualizada de Microsoft Internet Explorer (versión 6.0 o inferior). Esto puede ocasionar errores en la visualización de la página. Le recomendamos que actualice su navegador a la última versión disponible (este enlace conduce al sitio oficial de Microsoft España, donde podrá descargar Internet Explorer 8.0).
La Revista Enlaces Contacto

calle lauria, 3
46002 valencia
96 394 13 79
info@pequeheroes.com


Aviso Legal

 Volver a los resultados

 

¡Hay un monstruo en mi armario!

 

Reyes López García

 

Existen miedos a tantas cosas, como cosas conocemos. La mayoría de ellos son para los niños pasajeros, propios de una edad determinada y de baja intensidad, pero también los hay persistentes, desadaptativos, que continúan con nosotros hasta que somos adultos.

Cada niño es único. Por eso cosas que le dan miedo a uno, no tienen por qué darle miedo a otro. ¿Quién no ha tenido miedo al coco, al hombre del saco, al perro de su vecino, a la oscuridad o a las tormentas?. Si tu respuesta es:  yo nunca ¡enhorabuena!, ¡eres un gran valiente!. Si no, deberás seguir leyendo para conocer algo más sobre esta emoción.

Sí, exacto, porque el miedo es una emoción que experimentamos las personas ante una amenaza o peligro de nuestro entorno. Al igual que lloramos de tristeza, reímos de alegría o enrojecemos de rabia, también podemos palidecer o temblar de miedo.

Cuando el miedo se encuentra dentro de unos límites normales, no es malo; Lo utilizamos como una respuesta o alarma psicológica. Nos avisa que nuestro cuerpo debe buscar o reaccionar ante lo que tenemos delante, para adoptar las medidas oportunas. Sin embargo cuando éste miedo sobrepasa el período evolutivo, es desproporcionado y comienza a limitarle situaciones convirtiéndose en un problema, decimos que el miedo es desadaptativo.

Hay factores que explican el origen y la duración de los miedos:

Preparatoriedad: los niños en general están más preparados para coger miedo a objetos o situaciones en concreto, que quizás los adultos ya han superado por manejar las habilidades correctas para hacerles frente.

Vulnerabilidad psicológica y biológica: Más predisposición para adquirir un miedo y menos recursos para afrontarlos.

Experiencias negativas atemorizantes: Si el niño ha pasado por alguna experiencia atemorizante, de la que no guarda un grato recuerdo y vuelve a encontrarse en la misma situación, más probabilidad de que vuelva a experimentar miedo.

Observación: mediante ella pueden aprender a adquirir un miedo por repetición.
Exceso de información: de noticias, historias, leyendas… El miedo puede iniciarse y mantenerse en el niño para obtener una ganancia secundaria, como atenciones y cuidados especiales.

Como padres, tutores o educadores NO debemos utilizar frases como éstas:

¿A qué te doy un cachete por miedica?, Pero a ver…¿De qué tienes miedo?, ¡Qué tontería!, ¡Pero si los monstruos no existen!, ¡Corre, corre, ven aquí con los papás que te muerde el guau guau!, ¡Pórtate bien que vendrá el hombre del saco!, ¡A dormir que viene el coco y se lleva a los niños que duermen poco!, Pues no entiendo que tengas miedo… yo de pequeño era muy valiente…


En resumen: ayudemos a nuestros PEQUEÑOS HÉROES  y hagamos positivos nuestros mensajes, animémosles a ser valientes, anticipemos sus éxitos y con nuestra ayuda expongamos a éstos con cuidado y cariño a sus peores enemigos: los miedos.

reyes.lopez@terra.es
657 02 05 14
Avda. Peris y Valero 170, Valencia.

 

 Volver a los resultados