Por fin! Ya ha llegado el verano! Las ansiadas vacaciones!. Pero ahora viene el principal problema ¿qué hacemos con los niños durante los casi dos meses y medio que tienen de tiempo libre? Si no nos organizamos y fijamos unos límites puede ser muy estresante para toda la familia y las discusiones, castigos y los “¡qué ganas tengo de que empieces el colegio!” aumentan y perjudican las relaciones. No podemos olvidar que la rutina y estructura dan seguridad al niño, por lo que no hay que descuidarlas en verano.
Algunos niños llegan a aburrirse porque tienen demasiadas horas libres y pocas cosas que hacer. Hemos de intentar ocupar ese tiempo. Las escuelas de verano o los campamentos tienen muchas ventajas, ya que en ellos los niños se relacionan con compañeros y disfrutan de actividades adecuadas para su edad. Si disponemos de tiempo para estar con ellos, podemos realizar muchísimas cosas juntos:
- Despertar el interés por la lectura y el estudio. A la mayoría de los niños les gustan las historias, podemos jugar con marionetas o disfrazarnos para convertirnos en personajes de una obra de teatro. Aprovechemos el periodo estival para repasar contenidos escolares, así conseguiremos despejar dudas y comenzarán en septiembre con más seguridad en sí mismos. Escribir cartas o e-mails a familiares y amigos, puede servirnos para, además de mantener el contacto con ellos, mejorar la expresión escrita y la ortografía.
- Fomentar el deporte: no es sano que los niños pasen sentados o tumbados tantas horas como lo hacen. Hemos de intentar que practiquen algún deporte y no olvidemos que, ser un buen ejemplo, es la mejor forma de conseguirlo. Un paseo en bici, natación, juegos de raqueta, o un simple paseo son muy recomendables.
- Mejorar las relaciones familiares: al pasar más tiempo con ellos podremos fortalecer los vínculos que, debido al exceso de trabajo o las prisas, tendemos a descuidar. En casa es donde mejor se aprenden ciertos valores como el respeto, la sinceridad, la paciencia, aprender a perder o a guardar el turno, etc. Enseñarles a realizar las tareas de casa también es muy útil para desarrollar su autonomía.
- Dedicar tiempo a los demás: jugar con otros niños, cuidar a la abuelita o a un hermano… También podemos enseñarles a relacionarse con otros niños, organizando meriendas, excursiones o juegos en casa.
- Desarrollar la expresión artística: hagamos manualidades, pintemos un cuadro, aprendamos a tocar algún instrumento musical.
Si por el contrario son los abuelos quienes se van a ocupar de ellos, es recomendable dejarles pautado un horario. Muchos padres se quejan de que los abuelos les malcrían, pero tampoco podemos limitarnos a dejarlos a su cargo sin explicarles qué pueden hacer con el niño.
Para ocupar la cantidad de horas libres que tienen, a algunos les da por picar, hacer gamberradas, pasar demasiado tiempo con la televisión o los videojuegos, dormir en exceso… Por ello hemos de planificar cada minuto al máximo. Podemos pedirles su opinión sobre aquello que les gustaría hacer y confeccionar un programa. Al final de la semana, y si han seguido las normas establecidas, prepararemos una actividad especial (cine, parque acuático, excursión, visita a algún amigo o familiar, preparar una fiesta, cenar fuera de casa…) Cualquier pequeño detalle que haya sido logrado gracias a su buen comportamiento, hará que tienda a repetirse y mejorará su conducta.
Unas semanas antes de que empiecen el colegio, hemos de ir preparándolos para ello: levantarles pronto, que le echen un vistazo a los libros del curso anterior para refrescar la memoria, quedar con los compañeros para merendar y así contarse lo que han hecho durante las vacaciones…
En definitiva, si les proporcionamos un ambiente seguro , toda la familia tendrá unas agradables vacaciones. ¡Espero que las disfrutéis!

Rocío Gras. Psicóloga.
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