La hora de comer puede ser para algunos niños un momento extraordinario del día. Disfrutan de la situación, prueban nuevos alimentos y se atreven con platos y sabores desconocidos por lo que regalan a sus padres una demostración de buenos hábitos y rutinas en la mesa.
Pero ¿QUÉ ES Y CÓMO SE CREA UN HÁBITO?: Llamamos hábitos a aquellos comportamientos que se aprenden después de haber sido estimulados y que se refuerzan de tal modo que se comienzan a realizar de forma más o menos automática, como si de un ritual se tratara. Favorecen el desarrollo social y la autorrealización.
Sin embargo “este lujo de comer bien” no se da en todos los niños y hogares por igual. Si hacemos un sondeo o bien la experiencia habla, puedo aseguraros que muchos y muchos de los pequeños de la casa se hacen los remolones, se quejan de que no les gusta lo que comen, se muestran escrupulosos, incluso olvidan cómo deben comportarse ante un suculento manjar.
“Mi hijo no me come nada …”, frase conocida entre las miles de expresiones de los padres (….y sobre todo madres) que sufren cada día las consecuencias de “un no querer abrir la boca” de sus hijos. “Te vas a quedar enano…” y “te pincharán si no comes…”, “ te pondrás malito… y que sepas que a la mamá le da igual lo que hagas” ...En el fondo sabemos que NO. Para nada nos da igual que Hugo no engorde, no llegue a percentiles de talla y que además nos coja una anemia y tengamos que acudir al pediatra día si, día no y el del medio.
Y además de todos los aspectos “físicos”… ¿qué hacemos con los psicológicos?. Nuestro hijo no sabe qué es un buen hábito en la mesa, consigue en pocos minutos llevarnos al límite de nuestra paciencia, nos ve nerviosos, inseguros y el punto y final de nuestra historia lo pone él, obligándonos a variar su menú y pidiendo a la carta lo que desea comer. Y lo más lamentable….¡¡LO HACEMOS!!
Es cierto que muchas veces los papás tienen razón y se encuentran en una etapa donde los niños realmente son inapetentes, escrupulosos y con intolerancias. Pero en muchas ocasiones ésta no es la realidad. Los padres erróneamente creen o actúan de forma incorrecta, tienen miedo a la situación y hasta a los hijos.
Llega la Navidad y con ello los turrones, mazapanes y platos elaboradísimos. Nuestros
hijos no quieren probar ni bocado en casa de la abuela, de la tía o de los primos.
Importante: Los buenos hábitos pueden ADAPTARSE en estas fiestas pero nunca pueden CAMBIARSE. Para mantener el buen hábito deberemos mantenerlo y premiar o reforzar
a los niños que se esfuerzan en conseguirlo. Una hora fijada, el aseo previo y posterior a la comida, sentarse de forma correcta con postura adecuada, mantener el menú realizado y no cambiarlo por otro bajo exigencias del niño, retirarlo pasado 30 ó 35 minutos en caso de comidas ( 15- 20 min. desayunos ), eliminar la TV, prohibido el chantaje “ tú comes yo te lo doy ”, que aparezca sólo un personaje en escena para darle de comer y no pasar la cuchara a todos los miembros de la familia, cuidar la presentación de los platos y la cantidad y sobre todo no mostrarnos DUBITATIVOS serán algunos consejos que os doy para que no digan más “ Papás: quiero comer a la carta”

Reyes López García. Psicóloga infanto-juvenil.
reyes.lopez@terra.es T. 657 02 05 14
Avda. Peris y Valero 170, Valencia.


