Ayudar a los hijos en exceso les resta poder
…. Ésta frase, la leí hace ya algún tiempo en algún recorte de prensa y me llamó la atención. Parece confusa la idea, pero así es. A decir verdad, pensamos que lo mejor para ellos es ayudarles continuamente en sus cosas, hacer todo lo que está en nuestras manos, incluso terminarles las tareas cuando vemos que ¡pobres, no les sale bien!, o simplemente no hay tiempo.
Cuántas veces, decimos o escuchamos a los amigos y familiares:
- Hugo… abre bien la boca y estate atento, que ¡ahí va la cucharada de sopa!, la mamá te la sigue dando que tú lo haces muy despacio.
- Paula… colorea con ceras y olvídate de la pintura de dedos, que mancha mucho y te pones perdida!, sino… te lo pinto yo.
- María, date prisa… que te vista el papá si ves que te cuesta, que no tenemos tiempo y llegamos tarde al cole…
Éstas y mil frases como éstas, son las que sin darnos cuenta, utilizamos casi a diario y con ellas creamos niños cada vez más dependientes.
- Pobrecitos…házselo tú, que a ti te cuesta muy poco y además eres más rápido… así puede jugar mientras tanto, que es pequeño y es lo que debe hacer. Ya aprenderá…
Y digo yo… si no aprende a responsabilizarse desde pequeñito y no se le motiva en el aprendizaje de aquellas cosas que no sabe hacer... ¿cuándo es el momento adecuado…? y ¿hay una edad perfecta apartada de la infancia en la que se aprende de forma más rápida, efectiva y sin equivocaciones?
A lo largo del desarrollo evolutivo del niño y dentro de su etapa de aprendizaje, es lógico que éste se equivoque y de tales errores aprenda. Si además de no permitirles que se equivoquen sumamos a todo esto el ritmo de vida estresante que llevamos, conseguimos que nuestros pequeños retrasen el desarrollo de sus habilidades y no adquieran confianza en sí mismos.
Tenemos por tanto que decir... Hugo, Paula, María... comenzad por aquí de esta forma e intentadlo solos, sino os sale... tranquilos:
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