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Vamos a la cama

 

Gonzalo Pin Arboledas

 

Lejos quedan aquellos días en los que un simpático personaje animado aparecía en las pantallas de nuestros televisores  y nos mandaba a todos a la cama sin rechistar para alivio de nuestros padres. Hoy en día no son pocos los padres que han de enfrentarse a la negativa de sus hijos a la hora de marcharse a la cama. El establecer unas pautas educativas adecuadas desde los primeros meses de vida será la clave para convertir el momento de irse a la cama en un juego de niños.

REGLAS DE ORO DEL BUEN DORMIR

Centradas en los niños:

- El ambiente debe ser tranquilo y oscuro.

- La hora diaria de levantarse y acostarse debe ser aproximadamente la misma todos los días.

- La temperatura de la habitación debe ser confortable: Un exceso de calor o frío favorece el despertar nocturno.

- El ruido ambiental será el mínimo posible.

- Evitar que se acueste con hambre. Sin embargo, el exceso de líquidos favorece el despertar nocturno.

- Los niños deben aprender a dormirse solos, sin intervención paterna. Los padres intervienen en su desactivación, en calmarlos, pero  no los duermen.

- La actividad física vigorosa se evitará 1-2 h. antes.

- Evitar alimentos como las colas, chocolate, café o té.

- Evitar las siestas muy prolongadas o tardías.

Centradas en los padres:

- Cuidemos de nosotros mismos, tanto por consideración a los niños como hacia nuestra persona.

- Esforcémonos en descubrir todas las fuentes de conflicto y de tensión presentes en nosotros que sean susceptibles de verse transmitidas a los niños. Si estamos enojados, hablemos con alguien acerca de ello. Nuestros sentimientos son importantes.

- Cuando pensemos en nuestros hijos, hagámoslo también en nosotros. Nosotros somos todo su mundo.

- Compensar las noches malas con un descanso y una relajación adicional y concedámonos asimismo momentos de reposo cuando estemos faltos del tiempo exigido para gozar de un sueño reparador.

- Aprovechemos la ayuda que tengamos para aprovechar y pasar unos tiempos relajados.

- Aceptemos los sentimientos propios y de nuestra pareja.

- Si hay problemas, no echemos la culpa a nadie, en especial a nosotros mismos.

La idea básica, es recordar que lo importante es no olvidar que, como padres, nuestro trabajo es proporcionar a nuestros hijos un lugar, unas condiciones y unos horarios que les den la oportunidad de dormir. El trabajo de nuestros hijos, es decidir si quieren dormir o utilizar ese espacio y esos momentos para otras actividades. No podemos intercambiar los papeles: nuestros hijos no deben decidir dónde ni cuándo, y de la misma manera, nosotros tampoco deberíamos intentar decidir la acción que deben realizar (dormir). De esta manera, no convertiremos el sueño en una obligación; ese es el primer paso para tener problemas con el sueño.

Dr. Gonzalo Pin ArboledasDr. Gonzalo Pin Arboledas, Jefe de la Unidad del Sueño de la Clínica Quirón.

 

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