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PEQUEÑOS HÉROES | Consejos de educación, psicólogos infantiles, guarderías...
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El tacto, el poder curativo del amor

 

Paula Navarro

 

“El sentido común y el instinto enseñan muy pronto a los padres que sus hijos se desarrollan sanos no sólo con el alimento adecuado, sino con amor”.

El tacto de las manos, el calor corporal, los besos y las caricias constituyen el medio perfecto para transmitirles cariño y seguridad, y mejorar  su salud. Los bebés perciben su entorno de manera diferente a los adultos y la piel es el mejor medio de comunicación con el niño. Un estudio realizado con bebés prematuros demostró que incrementaban su peso más rápidamente los que estaban en contacto con sus padres que los que carecían de estos estímulos.

Las antiguas culturas de Oriente han desarrollado desde tiempos ancestrales las técnicas de masaje infantil que hemos redescubierto en Europa. El masaje infantil estimula la piel del bebé y le relaja, e implica un conjunto de sentidos que va más allá del tacto. La voz suave y la mirada del padre y de la madre, el entorno tranquilo y relajado, el aroma de los aceites de masaje, todo contribuye a transmitirle nuestro cariño y le ayuda a crecer sano, seguro y feliz.

El contacto físico es especialmente importante en el caso del recién nacido, que ha vivido nueve meses en la protección del útero materno y se ve abocado a un mundo repleto de estímulos desconocidos. Del mismo modo, está ampliamente probado que el tacto y las caricias mejoran el desarrollo fisiológico, psicológico y emocional de los niños. Un ambiente tranquilo y alegre refuerza el sistema inmunológico de las personas, mientras que el estrés y la tristeza le debilitan. Los incómodos cólicos y los gases se pueden aliviar mediante estas técnicas en sinergia con los aceites esenciales, tonifican la musculatura y facilitan el riego sanguíneo. El masaje está muy estudiado por los especialistas que pautan el tipo de manipulación en las distintas partes del cuerpo del bebé para conseguir el efecto deseado.

El masaje se hace todavía más recomendable en el caso de los bebés prematuros que tienen que pasar un periodo de tiempo alejados de los padres; niños con discapacidades mentales y físicas, por lo que supone de aceptación y acercamiento a los progenitores; niños enfermos a los que el tacto ayudará a reforzar su sistema inmunológico. En definitiva, el masaje ayuda a los padres a transmitirles a los hijos el amor y la alegría que supone su crianza.

  Paula Navarro

 

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