Los niños y las niñas son muy sensibles a los estímulos que les rodean y los olores no son una excepción.
Al nacer, el bebé tiene desarrollado el sentido del olfato, de manera que reconoce a su madre por su olor corporal y durante su crecimiento este sentido seguirá siendo una guía fundamental para relacionarse con el entorno.
Los olores de las personas y del ambiente influirán en su estado de ánimo y en su comportamiento, y le producirán alegría o tristeza, le despejarán o le relajarán.
No debemos perder la oportunidad de estimular positivamente a nuestro hijo con los aromas y utilizarlos para que se sienta bien. La aromaterapia, que estudia el uso de los aceites esenciales elaborados a partir de plantas o sus derivados, es un buen medio para conseguirlo, ya que actúa sobre las emociones.
Los perfumes de los aceites esenciales tienen propiedades no sólo aromáticas, sino también curativas. Por eso, debemos optar por ellos cuando queramos aromatizar una estancia y huir en todo momento de los aromas artificiales y los ambientadores fabricados con sustancias químicas.
Con un sencillo quemador de aceites o, mucho mejor, con un aroma stone, que evapora los aceites sin alterar sus propiedades, podemos llenar una estancia de alegría con unas gota de aceite esencial de naranja, mandarina o cualquier otro cítrico.
Si queremos ayudar al niño a respirar bien cuando está constipado, pondremos unas gotas de aceite esencial de pino o eucalipto en el aroma stone y, si creemos que es mejor tranquilizarle, utilizaremos la lavanda.
Si el niño o la niña está intranquilo y le cuesta conciliar el sueño podemos poner en el aroma stone diez gotas del aceite esencial Dulces Sueños, una sustancia totalmente natural elaborada a base de aceite esencial de naranja y de lavanda que combate el insomnio y aporta optimismo, paz y tranquilidad. Es un sedante suave en casos de estrés y disminuye los estados de ansiedad.
Los humidificadores admiten también el uso de los aceites esenciales en combinación con el agua, con lo que conseguiremos que, además del efecto del aceite, la habitación tenga el grado de humedad apropiado (sobre todo en invierno, con las calefacciones de las casas a tope).
Del mismo modo, podemos mezclar unas gotas de aceite esencial en el aceite vegetal de masaje aunando el aroma y el tacto. Existen aceites de masaje preparados con aceites esenciales que hidratan la piel del bebé, además de proporcionarle tranquilidad, equilibrio y alegría. Al dar masajes al bebé ayudamos a su sistema inmune y a su autoestima, y fortalecemos los vínculos de amor y cariño que le proporcionan seguridad para crecer de forma más armónica.
También es buena idea poner unas gotas de aceite esencial en el baño. No debemos poner más de dos o tres, ya que son sustancias poderosas que si no están bien disueltas pueden quemar la piel.
Y para combatir a los mosquitos podemos optar por un preparado de aceites esenciales especial anti-mosquitos cuya composición servirá para ahuyentarlos.
Algunos aceites esenciales destacados:
Aceite de almendras
Utilízalo como aceite base para mezclar con otros aceites esenciales puros. Además solo es ideal para realizar masajes al bebé después del baño. Hidrata y calma la piel de los niños después de un día de sol.

Aceite esencial de lavanda
Lavanda - Espliego. Ayuda a relajar y crear un ambiente en armonía. Ayuda a curar catarros y fiebre.
Aceite esencial de cítricos
Mandarina, limón, naranja... aportan alegría, optimismo e ilusión. Estos estados de ánimo son imprescindibles para tener un buen sistema inmunológico.

Aceite esencial de bergamota
Esta aceite debe ser utilizado en difusor.
No aplicar nunca directamente sobre la piel. Ayuda a niños vergonzosos, tímidos, o con temor a ser rechazados. Es ideal para niños hiperactivos o con problemas emocionales.

Aceite esencial de hipérico
Es también un aceite base. Sirve para tratar quemaduras, heridas, eccemas, dermatitis y rozaduras. Calma la piel después de una exposición excesiva al sol. Ideal para verano.
Paula Navarro