El masaje infantil es una antigua tradición en muchas culturas del mundo, que ha sido redescubierto en Occidente.
El masaje infantil es una técnica sutil, tierna y agradable, que por medio de la estimulación táctil, nos permite comunicar de una forma intensa con el mundo corporal y emocional del niño. Es el arte de la comunicación a través de las miradas, las sonrisas, el contacto, las palabras, el juego... que nos acerca a cada bebé tan único.
El tacto es un poderoso medio para el desarrollo fisiológico, psiccológico y emocional del bebé. Es un nutriente que no beneficia sólo al bebé, sino también a los padres y madres y/o personas más cercanas a él, estimulando y fortaleciendo los vínculos afectivos y la escucha mutua.
El bebé no se nutre sólo de comida, necesita fundamentalmente amor y cariño, que le proporcionen una seguridad y acogida emocional para poder crecer de forma más armónica.
Muchos estudios, y también el sentido común, revelan los beneficios de un contacto afectivo como parte fundamental de los primeros años de vida. Así también señalan los desafortunados resultados experimentados cuando faltan estas atenciones.
Diversos estudios han probado que los bebés prematuros que han recibido las ventajas del tacto aumentan más de peso que los que no han recibido y tienen un mejor desarrollo tanto físico como neurológico.
Los padres y madres con niños discapacitados encontrarán en el masaje infantil una forma más cariñosa de comunicarse con ellos.